¿Por qué es tan perjudicial la fructosa?

El cuerpo la convierte en grasa, que luego se acumula y ocasiona diversos problemas de salud

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¿Por qué es tan perjudicial la fructosa?

La fructosa es la sustancia que proporciona de forma natural dulzura a las frutas y es uno de los componentes del azúcar, el edulcorante más usado hoy en día.

Pero detrás de su apariencia dulce, la fructosa añadida artificialmente esconde una multitud de efectos indeseados que perjudican seriamente nuestra salud. ¿Quieres conocerlos?

No existe una necesidad fisiológica de consumir fructosa y, de hecho, nuestro organismo no puede producirla y solo un órgano es capaz de metabolizarla: el hígado.

Por eso, cuando ingerimos fructosa en pequeñas cantidades, el hígado la descompone en glucógeno que es utilizado como reserva de energía. Pero cuando la cantidad de fructosa ingerida es muy grande, el hígado comienza a saturarse y, en lugar de convertir la fructosa en glucógeno, la convierte en grasa que tiende a acumularse en el cuerpo y ocasiona diversos problemas de salud.

Peligros de la fructosa

  1. Aumenta la resistencia a la insulina

Tal y como he mencionado anteriormente, al consumir fructosa en exceso, provocamos una saturación del hígado que deriva en una transformación de fructosa en grasa, la cual se acumula en el hígado y produce:

  • Un aumento de los triglicéridos.
  • Una disminución de la sensibilidad a la insulina.
  • La aparición de resistencia hepática a la insulina.

La resistencia a la insulina consiste en la incapacidad de la hormona insulina de hacer llegar la glucosa a las células, como consecuencia, la glucosa permanece en el torrente sanguíneo y se produce un exceso de segregación de insulina para intentar regular la presencia de glucosa en sangre. Esta situación aumenta el riesgo de diabetes, obesidad, síndrome metabólico y enfermedades cardíacas.

  1. Aumenta la resistencia a la leptina

Niveles elevados de insulina pueden influir negativamente en la producción de leptina, una hormona encargada de informar al cerebro de que nuestras reservas de grasa están llenas y no es necesario seguir ingiriendo calorías, y viceversa.

Si la leptina no funciona correctamente, no existe un mecanismo que regule el peso corporal y el riesgo de obesidad aumenta. Un aumento de triglicéridos también puede inhibir la acción de la leptina.

  1. Incrementa el riesgo de hígado graso

La saturación del hígado causada por el consumo excesivo de fructosa puede ocasionar la aparición de enfermedad de hígado graso, también conocida como esteatosis hepática.

La fructosa convertida en grasa, en lugar de glucógeno, se acumula en el hígado formando grandes depósitos de grasa que, a largo plazo, derivan en este tipo de enfermedad.

  1. Incrementa el riesgo de diabetes, obesidad y enfermedades cardíacas

El exceso de glucosa en la sangre aumenta el riesgo de diabetes, el mal funcionamiento de la hormona leptina aumenta el riesgo de obesidad y los niveles elevados de triglicéridos y grasa aumentan el riesgo de enfermedades cardíacas.

La fructuosa de las frutas naturales no ocasiona daños a la salud./Shutterstock.
La fructosa de las frutas naturales no ocasiona daños a la salud./Shutterstock.

¿Es lo mismo fructosa que glucosa?   

La glucosa es también una forma de azúcar presente en los almidones y en las células de todos los seres vivos. Esta si es necesaria para el cuerpo,  puesto que constituye la primera fuente de energía de los organismos vivos, y todas las células de nuestro cuerpo pueden metabolizarla.

La glucosa se desplaza libremente por el torrente sanguíneo y llega a las células por medio de la insulina, hormona encargada también de regular los niveles de glucosa en sangre. Junto a la fructosa, forma parte de dos de los edulcorantes más usados en la actualidad: el azúcar de mesa o sacarosa y el jarabe de maíz de alta fructosa.

Nota: solamente la fructosa añadida artificialmente a los alimentos es la causante de estos riesgos para la salud. La fructosa de las frutas y las verduras  no resulta peligrosa.

 

Fuente:  nutricionsinmas.com

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