Cómo eliminar los pensamientos negativos

Consejos para regular la intensidad de tus emociones

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Cómo eliminar los pensamientos negativos

Los pensamientos negativos pueden convertirse en un hábito peligroso y dañino si no ponemos remedio.

Muchas veces intentamos con todas nuestras fuerzas expulsar los pensamientos negativos, pero si nos obsesionamos con ello este enfoque puede ser incluso contraproducente y podría empeorar las cosas. Y es entonces cuando ocurre una especie de ley de Murphy: cuanto más piensas o deseas que ocurre una cosa, ocurre lo contrario.

Más que centrarnos en eliminar esos malos pensamientos, hay que regular la intensidad de nuestras emociones.

Es imposible sacar de nuestra mente todo lo malo y convertirlo en algo bueno. Una persona que está depresiva no puede de la noche a la mañana estar feliz, o aquel que tiene odio hacia alguien, no puede de repente amarlo.  Si nos sentimos mal porque estamos enfadados, debemos sentir esas emociones y no pretender usar nuestros pensamientos para que desaparezcan y sustituirlas por las opuestas. Eso sería un autoengaño.

Lo que sí es recomendable que hagamos es utilizar el pensamiento para regular la intensidad de las emociones. Por ejemplo, en lugar de sentir una tristeza inmensa que nos hace estar depresivos, no querer salir de casa, ni levantarnos de la cama, podemos regular esa tristeza y hacerla más pequeña para que el bloqueo no sea tan grande, ni chocante.

¿Cómo debemos usar el pensamiento?

  1. Ser conscientes de lo que pasa

Hay que detectar lo que pasa por nuestra mente cada vez que reaccionemos de un modo exagerado, en lugar de dejar que un pensamiento automático, e inconsciente, decida por nosotros.

El pensamiento se genera automáticamente y se asocia a unos esquemas erróneos que debemos cambiar para hacerlos más realistas y sanos.

  1. ¿Por qué estás así?

Debemos cuestionarnos más con preguntas del tipo: ¿qué pensamientos me han llevado a sentir esto? Descubriremos que esas emociones y comportamientos son los indicadores de que no estamos usando un pensamiento adecuado y constructivo.

Cuando ya sepamos cómo nuestro pensamiento nos ha llevado a sentir esa emoción exagerada o a tener un mal comportamiento, entonces ahí debemos cuestionar nuestro pensamiento: ¿estoy actuando de forma exagerada? ¿Qué errores estoy cometiendo en mis pensamientos? Son preguntas que ponen en duda nuestros pensamientos para no creernos lo primero que llegue a nuestra mente y de esta forma podamos razonar más las cosas.

  1. Enumera todo aquello que vale la pena en tu vida

Igual que el cuerpo, la mente también hay que entrenarla para que se concentre en todo lo bueno que pasa a nuestro alrededor.

Enumera todo por lo que estas agradecida, incluso aquellos pequeños detalles. Esto nos ayudará a darnos cuenta de que somos más afortunados de lo que creemos y que nos queda aún mucho por conseguir.

 

Enumera las cosas positivas que ocurren en tu vida, y concéntrate en ellas./Shutterstock.
  1. Cambia el foco

Esto se resume en esta frase: ser positivo en un mundo negativo. Aunque estemos pasando por un mal momento, debemos cambiar nuestra actitud ante las cosas y ser todo lo positivo que podamos.

Por ejemplo, en lugar de decir estoy en un momento difícil y no levanto cabeza, por qué no cambiar el enfoque negativo y transformamos nuestras palabras en positivas: estoy enfrentando algunos retos, pero buscando soluciones. Ese pequeño cambio puede suponer una gran diferencia en tus patrones de pensamiento.

 

Edith Gómez es editora en Gananci, apasionada del marketing digital y especializada en comunicación online. 

 

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