No invites a un desconocido a tomar café

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No invites a un desconocido a tomar café
Foto: Shutterstock

En esta época de redes sociales y de tecnología, pareciera que las relaciones y ese contacto personal con un amigo se están extinguiendo. Estamos tan ocupados con nuestras propias vidas, que cada vez es más raro ver a dos amigas tomándose un café.

A pesar de la modernidad, nadie puede negar lo importante que el conocido “networking” o hacer contactos es para nuestras vidas profesionales  y para crecer como seres humanos. Cuando estamos buscando empleo, por ejemplo, es mucho más difícil hacerlo cuando no conocemos a nadie.

Es en ese momento, cuando nos desesperamos y empezamos a mandar correos y llamar a gente que ni conocemos a decirles: “Hola, mi nombre es Juanita y me gustaría invitarte a tomar un café”. ¿Qué? Seguramente es lo pensará esa persona que ni te conoce, y que mucho menos tiene el tiempo para ver a sus amigos como para irse a reunir con un desconocido a tomar café, sabiendo que tu intención es que le ayudes.

El otro día hablaba con un experto en consejería para personas desempleadas.  Él hablaba precisamente de esto en sus charlas con sus clientes. ¿Cuál es la mejor forma de conseguir y mantener tus contactos? La respuesta es simple pero requiere tiempo y dedicación de tu parte, no una simple invitación a tomar café esperando que esa persona que ni te conoce te regale su tiempo.

“Es mejor dar que recibir”, es una de esas frases que escuchamos una y otra vez en el transcurso de nuestras vidas y que en pocas ocasiones nos detenemos a analizar. A la hora de conseguir contactos y de fomentar esas relaciones, es de suma importancia cultivar las amistades con aquellas personas a las que admiras y de las que quieres aprender.

Me acuerdo perfectamente de Amparo, una joven escritora que siempre quiso publicar su trabajo en un portal de noticias. Ella, con frecuencia le escribía  mensajes al editor con comentarios acerca de las historias que habían publicado y hasta le enviaba ideas de notas que podían cubrir. Pues llego el día en que esa jovencita estaba buscando una oportunidad de empleo, y dicho editor tenía en sus manos ayudarla. ¿Adivinen qué? El hombre la ayudó sin pensarlo dos veces ¿Por qué? Porque la conocía y porque durante mucho tiempo ella se encargó, sin interés alguno, de fomentar la relación entre ambos.

No esperes a necesitar de alguien para llamarlo e invitarlo a tomarse un café contigo. Bien dicen “hoy por ti y mañana por mí”. Trata de mantenerte al día con las personas que conoces, con tus ex empleadores, tus ex compañeros de trabajo. La vida da muchas vueltas y nunca sabes quién podrá terminar siendo tu jefe o tu empleado.

Espero sus comentarios,

Carolina Sarassa

www.CarolinaSarassa.com

@CarolinaSarassa

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