Día Mundial contra el Cáncer: Si la carne es cancerígena, ¿cómo dejo de comerla?

Tips para dejar la carne, hoy que es el Día Mundial contra el Cáncer y ahora que la OMS la reconoció oficialmente como un agente cancerígeno

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Día Mundial contra el Cáncer: Si la carne es cancerígena, ¿cómo dejo de comerla?
Si quieres dejar de comer carne, simplemente pon manos a la obra.
Foto: Shutterstock

Que la Organización Mundial de la Salud haya incluido a la carne roja -procesada y sin procesar- en su lista de agentes cancerígenos, es un mero trámite para los vegetarianos y veganos que durante años habían leído investigaciones al respecto y esgrimían ese argumento mientras los omnívoros observaban con incredulidad.

Pues sí, el consumo de carne roja aumenta la probabilidad de desarrollar cáncer colorrectal, lo dice la OMS. La noticia, que seguramente ya viste por todos lados en internet, no sólo fortalece el fundamento vegetarianista común de sobremesa, sino que también invita a los consumidores de carne roja a disminuir la cantidad que comen o, incluso, a dejarla por completo.

Es común escuchar decir: “yo no podría”, “no sabría qué comer”, “moriría de hambre”, y muchos otros razonamientos defensivos. Pero también es frecuente que muchas personas se conviertan en vegetarianos por razones de salud o simplemente porque así lo decidieron. La buena noticia es que ninguno ha dejado de comer y ninguno murió de hambre.

Si la idea de dejar de comer carne ronda en tu cabeza gracias a la OMS, te dejamos algunos tips que les funcionaron a vegetarianos o veganos conversos:

  1. No lo intentes de golpe. Tratar de cambiar un hábito de un momento a otro no funciona para la mayoría de las personas. Hazlo gradualmente: si comes carne 2 o 3 veces por semana, resta un día para que sea 1 o 2 veces. Sostén el esfuerzo por un mes; al siguiente, vuelve a restar 1. Si fallas alguna semana, no abandones la idea; sólo vuelve a intentarlo.
  2. Si te quedas con hambre, come otra cosa. Muchas personas sienten que, si no comen carne, no sacian su hambre. No dudo que así sea, pero si la idea es dejar de comer carne, puedes buscar sustitutos que hoy son muy populares y fáciles de conseguir: gluten, seitán, soya, tofu. Pregunta por ellos en tu supermercado.
  3. Si quieres saber de comida vegetariana, pregúntale a un vegetariano. No escuches lo que los carnívoros digan sobre la comida vegetariana, porque obviamente no hablarán bien de ella. Las opciones de comida sin carne son muchas y son deliciosas. Prueba restaurantes vegetarianos en tu ciudad; habrá buenos y malos, pero no te quedes con la idea de que todo son verduras al vapor o lechugas mixtas.
  4. En los restaurantes no vegetarianos, pasa directamente a la parte vegetariana del menú. No necesitas pasearte por los platillos con carne que estás tratando de evitar (se llama “autosabotaje”). Ahorrarás tiempo e incluso dinero si pasas directamente a las opciones vegetarianas.
  5. Ojo con los carbohidratos. A muchos les pasa: en su camino para ser vegetarianos se convierten en “vegetharinos”. No sustituyas la carne con harinas (pan, tortillas, arepas, arroz, etcétera) porque es una garantía que el pantalón comenzará a encogerse. Es lo más sencillo, pero también es el camino más fácil para ganar peso.
  6. No deseches ideas sin haberlas probado. Algunos excarnívoros extrañan el efecto de desgarrar el bistec, pero algunas preparaciones con hongos o berenjena pueden muy bien ayudar a la mente a sosegarse al ofrecer una sensación similar.
  7. Lo ideal es consultar con un nutricionista. Mantener una dieta balanceada es más fácil si acudes a un experto en el tema. Hay mucha información en internet, sí, pero necesitas un plan de alimentos personalizado que te brinde las proteínas y los nutrientes necesarios para tu actividad, edad y sexo. Si algún nutricionista te dice que es imposible dejar de consumir carne, busca otra opinión.

Dejar de comer carne roja –o blanca, rosa o de cualquier color- es, como todo en esta vida, un proceso; uno que requiere paciencia y constancia y, en este caso, una dosis muy bien puesta de amor por tu salud, amor por tu cuerpo y de compasión por los otros seres con los que compartimos este mundo.

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