Citas románticas de horror

Algunas chicas cuentan sus experiencias para que no te pase en este Día del Amor

¿Orgullosa de ser latina?

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Citas románticas de horror
Esos primeros encuentros a veces pueden terminar en una pesadilla.
Foto: Shutterstock

Las primeras citas para muchas personas pueden representar una luz de esperanza en la difícil búsqueda de la pareja correcta. Se espera, de estos primeros encuentros, que fomenten la comunicación y el interés de quienes comienzan a conocerse, y que de la atracción física puedan comenzar a generarse sentimientos como ansiedad, emoción y ganas por seguir viendo a la persona que podría llegar a convertirse en tu pareja. Pero, ¿qué sucede cuando ese momento que esperamos sea mágico se vuelve una pesadilla?

50 sombras de José

Karinna Figueroa, de 35 años, vio como el hombre caballeroso y atento que empezaba a conquistarla arruinó todo entre ellos en solo unos segundos. Era el Día de San Valentín y el ambiente se había puesto romántico después de una cena. Por eso decidieron ir a la casa de él y continuar la velada en un ambiente más íntimo, pero él, a quien llamaremos José, le tenía una sorpresa preparada a Karinna.

“Habíamos salido unas cuantas veces. Era la primera vez que estaríamos juntos. Todo iba bien hasta que él me dijo que le diera unos segundos para ir al baño. Pensé: ‘¿no se supone que eso de ir al baño es la excusa de las chicas para ponernos sexy’, pero no, el que se quería poner aparentemente sexy era él. Después de unos minutos salió José, sin camisa, con un pantalón de cuero negro, un antifaz en su cara y un látigo en la mano”, recordó Karinna.

“No sabía si morirme de risa o morirme de miedo. ¿En qué rayos estaba pensando ese tipo? Lo miraba y lo único que veía era la imagen del “Joker” (el Guasón) en mi cabeza. Lo único que se me ocurrió fue decirle que me sentía mal, que me dolía el estómago. Así que me fui y nunca más le atendí una llamada. Pero, ¿en qué estaba pensando? ¿Acaso se creía ‘Christian Grey’ con todas sus sombras y quería convertirme en su ‘Anastasia’?”, continuó.

Otras intenciones

La misma sensación de querer salir huyendo de una cita romántica la experimentó Brenda Liz Díaz, de 34 años, cuando el amigo de un pintor mexicano con quien salía por primera vez quiso pasarse de la raya con ella.
Todo ocurrió durante la cena en un hotel de San Juan, Puerto Rico. Estaban allí para ver una pelea de boxeo junto a un empresario de la misma procedencia y su novia estadounidense, quien no hablaba nada de español.

“Cuando me preguntaron si sabía inglés les dije que no. No quería ponerme en la posición de hablarlo, pero por supuesto podía entenderlo. Así fue cómo me di cuenta de que la gringa estaba incómoda con las cosas que su novio le decía. Le dijo que mis labios eran los más sexys que había visto. Ella se molestó y se paró para ir al baño, y yo decidí ir también. Estando en el baño, ella comenzó a llorar y al preguntarle por qué me dijo que su novio siempre le hacía lo mismo, que siempre quería hacer tríos con sus amigas y que esta vez quería hacerlo conmigo”, relató Brenda Liz.

“Aunque eso fue hace años, todavía lo recuerdo bien. Estaba furiosa. Cuando regresamos a la mesa, el novio de ella sacó una paca de billetes de $100, como queriendo impresionarme, y eso me molestó más. Quien se supone que era mi cita estaba callado, como muy avergonzado, y aunque él no tuvo la culpa me molesté demasiado porque él no me dio a respetar. Así que después de poner a los dos en su sitio, salí del hotel y tomé un taxi de regreso”, agregó.

Beso de novela

La experiencia de Kiomaris Aponte, de 32 años, fue algo distinta, pues a pesar de que una de sus primeras citas tuvo un final desagradable, el chico supo rogar y ganarse el perdón. Tanto así que hoy día son novios. Pero antes de demostrar ser un príncipe, Carlos (nombre ficticio) se comportó con ella con un ogro.

La situación ocurrió después de haber ido a un concierto de música electrónica y haberla pasado bien. Todo apuntaba a que la noche cerraría con un beso. Él buscaba acercamientos, pero en todos sus intentos se quedaba a medio camino.

“Me dice que me baje de la guagua, y ¿qué tú piensas? Que te va a dar un beso… Pues nada. Me despido y de la nada me sopló un beso que me tiró al carro de tan fuerte que fue. Entonces me dijo: ‘No es cuando tú quieras, es cuando yo quiera… nada más, un beso de novela’. Y yo morí. Ahí mismo le dije: ‘tú te crees que estás bregando con una muchachita de 15 años. Te equivocaste. Me monté en el carro y me fui”, rememoró.

Más que asustada estaba perpleja por la conducta de él. “El tipo luego de eso rogó hasta más no poder y jamás de los jamases volvió a comportarse como ese día”, afirmó.

Descartado por “caco”

A Rosaura Rivera, de 29 años, la tecnología le jugó una mala pasada cuando conoció, a través de la aplicación móvil de citas “Tinder” a un chico que robó su interés por su caballerosidad y atenciones. Además de eso, el muchacho tenía buena apariencia física, lo cual a ella la mantenía motivada.

Antes de conocerse en persona, comenzaron a hablar por Whatsapp. “Él se mostraba muy interesado en todo momento… mensajes de buenos días, mensajes de buen provecho”, señaló. Una vez concretada la primera cita, todo cambió. Él no era lo que ella esperaba. “Él hablaba como caco y eso no me gustó”, recalcó.

Rosaura nunca más quiso salir con él, pero cuando se aburría le contestaba los mensajes de texto hasta que un día mientras jugaba con sus amigas él la llamó.

“Miré el celular y digo a toda boca: ‘ay no, me está llamando el caco’, pero como quiera contesté, y entonces, él me pregunta: ‘¿a quién tú le dices caco, a mí?’ Él estaba al otro lado de la acera. A pesar de eso, el tipo no se quitó, pero jamás saldría con él otra vez”, manifestó.

– Brenda I. Peña López

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