Casarse también es cosa de hombres

Cada vez más hombres se involucran en la planificación de su boda

¿Orgullosa de ser latina?

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Casarse también es cosa de hombres
Cuando los novios son capaces de ponerse de acuerdo a pesar de las diferencias es buen presagio de que el matrimonio será duradero.
Foto: Shutterstock

La tradición de que en las bodas latinas la novia o la familia de la novia sean quienes decidan todo, está cambiando. Aunque esa todavía suele ser la norma, una nueva tendencia se hace cada vez más fuerte: la boda también es de ellos.

“La norma es que la novia sigue escogiendo las cosas con su familia. El varón entonces se queda rezagado y no participa mucho. Él va en las de ‘parisear’, ‘me voy a parar a hacer lo que me digan, pero cuando pase la ceremonia voy a celebrar como loco’. Cuando están así rezagados disfrutan cuando su novia llega y la ven vestida de novia”, apunta la coordinadora de bodas y eventos Milly Centeno, quien se ha dedicado a acompañar a parejas en este proceso por los pasados 17 años.

Pero lo que observa Centeno cada vez más es que los caballeros procuran hacer sus deseos realidad y forman parte de la toma de decisiones.

“En las bodas católicas o latinas el novio se está involucrando mucho más en estos tiempos comparándolos con hace cinco o seis años atrás. Los novios hoy en día quieren participación completa en su boda. Ellos están mucho más involucrados en probar su pastel, en escoger el diseño, están bien involucrados en la decoración y cómo se va a ver el salón cuando ellos entren”, ilustra.

En esa tendencia entró Ricardo Torres, uno de varios chicos que respondió a un llamado realizado por este medio a través de las redes sociales para presentar historias reales y contemporáneas.

Ricardo reconoce que él quería una boda sencilla que fuera en la mañana, servir “desayuno y listo”. Pero su novia quería un festejo más grande. “En esa parte cedí, pero todo lo demás fue como lo queríamos ambos, desde los colores hasta la decoración del salón y donde fue la ceremonia”, asegura.

“Me casé en septiembre 19 del 2015 y comenzamos los preparativos en mayo. Todo iba bien hasta que llegaron los últimos detalles. A mi novia en ese entonces, ahora mi esposa, no le gustaba nada para la decoración. Comenzó a decir ‘ese no es el color’, ‘no quiero eso’, ‘siento que no es mi boda’… Hasta que finalmente vio que todo era como ella quería”, comienza a narrar.

“Llegó el gran día y fue el día de más estrés. Yo fui y me aseguré de que todo hubiese quedado como ella lo quería, mientras ella se iba al salón de belleza y se arreglaba. Todo fluyó muy bien. Aunque la novia dejó el ramo botado en su casa y llegó una hora tarde, fue uno de los mejores día de mi vida. Fue una boda sencilla, pero hermosa”, concluye, reconociendo que terminó “tirao en el piso” de lo cansado que estaba.

Algo similar comparte Arnaldo, quien pide no revelar su apellido a la hora de hacer pública la experiencia de su “tercer matrimonio ‘full cover’ con ceremonia y todo”.

La novia tiene un superpapel en la preparación. Si es una persona pasiva, te adelanto que serás el único encargado. Pero de lo contrario, si tu pareja es activa, como la mía, este evento y su preparación será memorable y económico sin descuidar los detalles más mínimos”, plantea, al comparar las experiencias de sus tres casamientos, cada uno con una década de diferencia del anterior.

Arnaldo detalla que su última boda fue hace dos años, y él y su actual esposa se encargaron de toda la coordinación: “Las sillas, mesas, decoración, carpa, cena, bebidas, hasta el ministro”.

“Si la pareja participa en conjunto en todas las etapas de la boda, se disfruta y se crea conciencia de los gastos. Esto ayudó a que con un presupuesto moderado y ‘cash’, sin deudas por pagar, hiciéramos la boda en (los jardines de) un hotel cinco estrellas. Se compró el traje de la novia, el ‘tuxedo’ del novio, anillos, alquiler de decoración, sillas, mesas, cena, música y hasta el crucero de ‘honeymoon’”, asegura.

Ellos al frente

anillos boda

Sin llegar a ser como en bodas musulmanas, indias o hebreas, donde la figura masculina impera, hay ocasiones dentro de esta nueva tendencia que confirma Centeno en las que los novios asumen el liderazgo.

“Estoy viendo que los novios están tomando el rol principal. Están asumiendo roles y tomado decisiones por su cuenta a veces sin consultárselo a la novia. Tengo novios que me han escogido la música y la novia me dice ‘no, esa no es la canción nuestra’; a veces me cambian la música. Muchos me llaman aparte y me piden que haga cosas por ellos sin que la novia se entere, pero que no afecte el sentir de la novia ni la relación de ellos. Se trata lo más posible de que todo marche bien, trato de que se dé y sí lo disfrutan. Hay novios que me piden el cambio de una música y la novia está empeñada en que sea otra. Trato de ‘mixear’ una música con la otra”, revela.

También está el que desea hacer algo en secreto, pero para sorprender a su amada y entonces la coordinadora se convierte en su cómplice. Sin embargo, cuando las diferencias de criterios se convierten en motivo de discordia, su consejo principal es “tener una conversación franca y sincera porque se están casando, están uniendo sus vidas en matrimonio, y utilizar el elemento de la coordinadora como una guía”.

Según la experiencia de Centeno, cuando los novios son capaces de ponerse de acuerdo a pesar de las diferencias es buen presagio de que el matrimonio será duradero. “Las parejas hoy en día fluyen, pero tienen sus diferencias y es bueno que pase porque a pesar de que ya son novios, ya han llegado al punto en que van a casarse y hay cosas que el novio desconoce de la novia y viceversa, en el proceso la pareja tiende a conocerse más”, afirma.

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