No aceptar un detalle es una bofetada

¿Orgullosa de ser latina?

Sigue a Para Ti Mujer en Facebook
No aceptar un detalle es una bofetada

Yo no sé ustedes, pero yo soy de esas personas que se siente mal cuando alguien quiere tener un detalle conmigo. Por ejemplo, vas a cenar con tu amiga que hace tiempo no ves, y a la hora de pagar la cuenta, haces lo posible para ser tu quien  pague porque te sientes mal, avergonzada que alguien más tenga un detalle contigo.

Si es tu caso, déjame decirte que tienes, o mejor dicho, tenemos mucho que aprender.

Hace unos días, un amigo tuvo el lindo detalle de traerme unos pastelitos, que él, con mucho cariño había preparado. Cuando llegó a dármelos, mi reacción fue, “No, que pena contigo”. No porque no los quisiera, ya que se me hacía la boca agua por probarlos, sino porque me daba pena que se hubiera molestado en traerme algo.

Visu cara de desilusión y me dijo, ‘solo dime gracias  y cómelos con gusto’. El detalle de los pastelitos terminó en una interesante conversación que quiero compartir con ustedes. Al fin y al cabo, la persona que tiene la buena intención de compartirnos u ofrecernos algo, lo esta haciendo con las ganas de demostrarnos su afecto y por que puede. He ahí, la palabra clave, porque puede. Si no pudiera, no lo estaría haciendo, me explicó mi amigo.

¿Te ha pasado llevar a tus padres a cenar  y que ellos no disfruten de un buen plato de comida porque están pensando en que vas a gastar mucho?  Quisiera que te transportaras a ese momento y te acordarás de lo incómodo que te sentiste al no poder atenderlos bien. ¿Qué tanto quisieras que pidieran aperitivos, comida, postre, café, y poder atenderlos con todo el cariño que les tienes?

Pues amigos, es el mismo sentimiento que provocamos en los demás cuando por vergüenza no aceptamos los detalles de un compañero, amigo, familiar o desconocido.

Tan sencillo como cuando te subes a un autobús y un hombre se para de su silla para ofrecértela. Hace una semana, seguramente le hubiera dicho, “no, tranquilo, quédese en su silla, yo estoy bien aquí parada”, sin embargo, ¿te haz puesto a pensar que tan bien se sentiría ese señor si una mujer le acepta su silla? Su ego de caballerismo subiría al cielo, el quedaría contento y tu cómoda y agradecida.

De ninguna manera estoy diciendo que debemos aceptar que,  por ejemplo, un hombre desconocido nos regale un diamante. Siempre y cuando sepamos que el detalle es con cariño y no con malas intenciones, debemos aprender a decir gracias, en vez de  arruinar el momento de la otra persona diciéndole “no, no puedes pagar mi comida”, o “no, como se te ocurre que me vas a dar la silla”.

Espero sus comentarios,

Carolina Sarassa

@CarolinaSarassa

www.CarolinaSarassa.com

Comentarios

Te recomendamos