La violencia entre novios adolescentes

Qué pueden hacer los padres para prevenir que los hijos se conviertan en víctimas o abusadores

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La violencia entre novios adolescentes
Los adolescentes que son víctimas de la violencia dentro del noviazgo tienden a aislarse, llorar, bajar sus grados académicos, negarse a ir a escuela o estar tristes.
Foto: Shutterstock

La violencia física, verbal o psicológica no es exclusiva de las parejas adultas. Los adolescentes también son víctimas cuando están en una relación de noviazgo.

Esto queda claro al analizar datos de la División de Prevención de la Violencia de los Centros para la Prevención y Control de Enfermedades (CDC) que reportan que, en los últimos 12 meses, uno de cada 10 adolescentes informó haber sido golpeado o agredido físicamente, en forma intencional, por su novio o novia al menos en una ocasión.  Los reportes también notifican que casi la mitad del total de adolescentes en pareja dice conocer algún amigo que ha sido víctima de abuso verbal.

Marlene Flores-Ávila, consejera y trabajadora social acreditada, vinculada al programa de tutoría y consejería para adolescentes y padres de familia de Kaiser Permanente en Baldwin Park, considera que estas cifras pueden quedarse cortas,  “si se asume que hay muchos casos que no son reportados, especialmente porque los adolescentes no creen que es un problema o desean proteger al novio o la novia”.

La violencia es real

Para reconocer el problema, Flores-Ávila asegura que es importante que tanto los padres como los hijos entiendan que el maltrato dentro del noviazgo o una relación de pareja establecida puede ser físico, emocional o sexual.

“El maltrato físico comprende golpes, quemaduras, cachetear, tirar el pelo y patear”, explica.

El maltrato emocional se caracteriza por conductas como burlarse de la otra persona, acosarla o humillarla.

“Muchas veces es difícil detectar este tipo de violencia porque no deja ninguna marca visible”, alerta la consejera. “Las amenazas, la intimidación, el desprecio y la traición son formas perjudiciales de maltrato emocional que realmente pueden lastimar, no sólo en el momento en que la situación ocurre, sino también mucho tiempo después”.

Flores-Ávila explica que el acoso y la violencia sexual afectan tanto a los hombres como a las mujeres y puede incluir hostigamiento verbal, como comentarios no deseados sobre el cuerpo y bromas inapropiadas, que puede darse también de manera virtual a través de textos, sitios de redes sociales u otras fuentes electrónicas.

La violencia sexual es cualquier tipo de contacto sexual no deseado, denota la terapeuta.   Y, para que los adolescentes entiendan esto, es importante explicarles que en una relación saludable de pareja debe haber respeto mutuo, confianza y consideración hacia el prójimo.

“Al tener conocimiento de las características del buen trato entre las parejas, [los adolescentes] podrán reconocer las señales del acoso y la violencia sexual cuando ocurran por primera vez”, acentúa Flores-Ávila.  “Muchas veces, el maltrato ocurre por un gran tiempo, pero los jóvenes no reconocen las señales hasta que la situación se torna más grave”.

Cómo reconocer el abuso 

Las víctimas de la violencia en los parejas de novios adolescentes tienen más probabilidades de tener un rendimiento académico más bajo, menos probabilidad de continuar sus estudios e ir a la universidad; también un riesgo más alto de abusar del alcohol, experimentar intentos de suicidio, peleas físicas y actividad sexual prematura, lo cual  los expone al embarazo precoz o a una enfermedad de transmisión sexual.

 

Las víctimas de la violencia en los parejas de novios adolescentes tienen más probabilidades de tener un rendimiento académico más bajo./Shutterstock

Se sabe que la violencia en las parejas puede tener un efecto negativo a lo largo de toda la vida. Es así que Flores-Ávila señala que las víctimas adolescentes pueden trasladar los patrones de la violencia a relaciones futuras o quedarse en noviazgos violentos que no son notados a tiempo.

La violencia en el noviazgo de las parejas adolescentes pone a los jóvenes en riesgo de formar un patrón negativo o equivocado de lo que es una relación saludable”, apunta.

Prevención

Flores-Ávila dice que la mejor prevención para este problema es la comunicación abierta y efectiva de los padres con sus hijos.

“Este tipo de comunicación beneficia no solo a los niños, sino también a cada miembro de la familia”, asegura.  “Las relaciones entre padres e hijos se mejoran mucho cuando existe la comunicación efectiva. Por lo general, si la comunicación entre padres e hijos es buena, sus relaciones serán buenas también”.

La comunicación efectiva incluye guiar a los hijos en lo que es una relación saludable”, concluye Flores-Ávila.  “No es suficiente decirles lo que está mal, los padres deben ayudarlos a identificar lo que es una relación buena y saludable. Más aún, deben de ponerla la sana relación de pareja ante sus ojos con su ejemplo”.

Señales de alerta

Los padres deben estar muy atentos para ayudar a sus hijos a frenar la violencia./Shutterstock
Los padres deben estar muy atentos para ayudar a sus hijos a frenar la violencia./Shutterstock

La consejera y trabajadora social Marlene Flores-Ávila describe algunas de las señales que pueden indicar que nuestro hijo está siendo víctima de maltrato:

  • La pareja de su hijo tiene un comportamiento controlador y exigente
  • Escucha que le habla con palabras que encajan dentro del abuso verbal o emocional
  • El adolescente siempre está en el teléfono o recibe llamadas constantes de su pareja, queriendo saber dónde y con quién está
  • Tiene moretones o fracturas que no tienen explicación
  • Cambios en el estado de ánimo (depresión, llanto, no quiere hablar)
  • No quiere ir a la escuela o a eventos sociales
  • No quiere hablar de la relación
  • Pasa más tiempo con la pareja fuera de casa (para esconder las señales).

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