Cómo contestar preguntas laborales difíciles

Prepárate para responder acertadamente a la hora de una entrevista de trabajo

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Cómo contestar preguntas laborales difíciles
No importa la edad que se tenga, las entrevistas de trabaja nunca son algo divertido./Shutterstock.

No importa la edad que se tenga, las entrevistas de trabajo siempre son motivo de  preocupación. Aún las personas experimentadas describen sus experiencias como algo estresante y tedioso.

Pero si te encuentras preparada para las preguntas más difíciles que suelen hacerse durante el proceso de contratación laboral, puedes alivianar un poco la presión. Antes de asistir a la entrevista, intenta averiguar todo lo posible acerca del trabajo, del empleador y el puesto que ocuparías; reconoce las preguntas que te resultarían difíciles y busca la forma de expresar las respuestas de la manera más simple posible.

La mejor forma de encarar estas situaciones es siendo honesta y manteniéndote positiva. Intenta no esconder ningún aspecto cuando se te pregunte algo comprometedor, pero al mismo tiempo debes tratar de usar esas mismas preguntas para demostrar tu interés por el empleo.

¿Cuénteme algo de ti?

La mayoría de las personas experimentadas tienen material que contar acerca de sus otros trabajos y logros, así como sobre sus capacidades y desempeños. En esta pregunta debes explotar lo que has estudiado antes de llegar a la entrevista. Cuenta cosas que estén relacionadas con el trabajo que estás deseando desempeñar, no te extiendas en cosas que no tienen nada que ver con el puesto. Es por eso que es recomendable saber lo más posible acerca del empleador.

¿Cómo te describirías a ti misma?

Las investigaciones indican que muchos empleadores piensan que los empleados de mayor edad son menos flexibles y que su capacidad de adaptación a las nuevas tecnologías y herramientas son menores. También se piensa que a las personas no les gusta aceptar órdenes de alguien más joven y que tienen mayores dificultades de aprendizaje.

Si es tu caso, debes aprovechar esta oportunidad para demostrar que posees mucha energía y que tu capacidad de adaptación es tan alta como la de cualquiera. Resalta tus conocimientos acerca de las nuevas tecnologías y no dejes de mencionar el placer que sientes al trabajar con personas capaces de todas las edades.

¿Por qué renunciaste a tu antiguo trabajo?

Debes ser honesta y positiva en tu respuesta, aún si has sido despedida o si renunciaste porque habías peleado con tu jefe. “Hubo un recorte presupuestario”, es una respuesta válida que no faltará a la verdad.

Lo que debes evitar es cualquier alusión negativa acerca de tu trabajo anterior, tu empleador o tuyo en relación con las personas con las que trabajabas. “Quería avanzar en mi carrera” o “Quería aprovechar una oportunidad que se me presentara”,  son respuestas posibles que pueden salvarte de una situación difícil.

Estás sobrecalificada para el trabajo, ¿por qué quieres hacerlo?

Esta pregunta lleva una intención escondida. El empleador puede estar dudando de tus reales metas o  compromisos para con la empresa. También es posible que un entrevistador más joven se sienta intimidado por tu experiencia o incómodo al momento de pensar en supervisar a alguien mayor.

Debes expresar tu real interés por la organización; resaltar tus aptitudes únicas y tu interés y capacidad para aplicarlas en este trabajo. No es necesario que menciones todos tus años de experiencia sino las habilidades que supiste desarrollar.

¿Estarías cómoda trabajando para alguien más joven?

Algunos empleadores pueden preocuparse por la relación entre un jefe joven y un empleado mayor. Interpretan que el empleado puede resistirse a recibir órdene, pero se sabe que la edad no es el factor determinante a la hora de hablar de capacidades de liderazgo. Son otras las aptitudes que influyen sobre el desempeño de un líder.

“Cuando llegue el momento que no pueda aprender algo nuevo de alguien, sea mayor o menor que yo, dejaré de trabajar”, esta puede ser una buena respuesta.

Debes mostrar que tu edad y experiencia son beneficios y no obstáculos para la empresa. Que serías una empleada maduro, dedicada y con las habilidades ya desarrolladas y puestas en práctica.

Hace tiempo que no trabajas, ¿estás segura de poder realizar este trabajo?

Si hay algunos períodos de tiempo en los que no desempeñaste un trabajo formal debido a tus responsabilidades familiares, puedes decir: “Aunque me tomé un tiempo para criar a mi familia, durante este período desarrollé muchas habilidades. En especial, organización y administración del presupuesto de mi hogar”.

Si además has realizado alguna actividad extracurricular, es el momento de traerla a la luz y explicar cómo esta experiencia puede servir en tu desempeño.

¿Te has desempeñado en un puesto similar anteriormente?

Debes dar ejemplos concretos de tus capacidades, mostrar resultados. Si lo tienes documentado, lleva los papeles contigo y resalta las capacidades más indicadas para el trabajo. Y lo más importante, mientras hablas mira a los ojos, es la única forma que tienes para demostrar que estás siendo sincera.

¿Cuáles son tus expectativas salariales? 

Trata de posponer este punto hasta que surja una oferta de tu entrevistador. Si la pregunta es formulada y debes responder algo, manéjate con un espectro de salarios (entre tanto y tanto) en lugar de con una cifra única. Es decir, un mínimo y un máximo deducido de lo que has investigado acerca del trabajo y de lo que se está pagando en el mercado por un empleo similar.

Si no sabes en realidad cuánto es lo que deberías cobrar,  puedes decir algo como: “¿Qué salarios están manejando? “, aunque hay pocas posibilidades de que te respondan de forma sincera.

Si el entrevistador insiste en que respondas la pregunta de forma directa, calcula un rango razonable por debajo y por encima de tu último salario del trabajo anterior.

Fuente: enplenitud.com

 

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